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Misión Madre Leticia
Una Oportunidad para Caminar llenos de afecto por la Vida

Al norte de la ciudad, una congregación de religiosas italianas convierte los tristes rostros de los niños golpeados por la pobreza en caras llenas de esperanza.

Para Sandra Marcela Cárdenas Tarazona, cuando todo parecía negarle posibilidades de formar parte de una familia realmente constituida por el amor y basada en principios naturales, que soportaran su crecimiento y su vida integra; cuando todo apuntaba hacia una dirección en la que se ven las problemáticas como consecuencia de una población carente de oportunidades para sobrevivir dignamente, ella, a sus doce años es abrazada por la bondad y el afecto de una familia que crece supliendo las necesidades de los más indefensos.

El primero de mayo de 1988 llega también a este hogar Doleida, de tres años de edad, con un estado de desnutrición total y pesando tres kilos. Bajo este hecho de abandono, la Misión Madre Leticia inicia la gran labor con niños tocados por la pobreza, violencia familiar, desplazamiento forzoso y lucha de sectores armados. Fue suficiente esta razón social que conmovió  a las hermanas hijas de Nuestra Señora de la Eucaristía, quienes ya se asentaban desde 1944 en el Municipio de Ocaña, Norte de Santander, después de haber hecho recorridos por los diferentes departamentos de Colombia para concluir, con estudios y oración, que en el Departamento de Norte de Santander debían instalarse, puesto que encontraron una población llena de necesidades básicas tales como educación, salud, oportunidades de superación y bienestar de la familia.

Es entonces cuando llegan a Ocaña tomando como sede inicial la parroquia de la Inmaculada Concepción. Fueron tres hermanas las que sin hablar el idioma español y sin tener casa propia empiezan a trabajar con los pobres y dan inicio a esta misión, que permite hoy, sean 60 niños los beneficiados directos de un trabajo que se realiza con los aportes y recursos provenientes de Italia, país que envió además cuadrillas de voluntarios para la construcción sobre un lote donado por la acción comunal del Barrio la Perla, en el que actualmente se sigue construyendo la obra.

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